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1916-2016
ACQUA DI PARMA CUMPLE CIEN AÑOS

INTRO
1916-2016. Acqua di Parma cumple cien años. Ahora más que nunca, en su siglo de historia, la marca sigue siendo embajadora del Made in Italy en el mundo, transmitiendo valores que pertenecen a sus orígenes y a su ADN.
Cien años de saber hacer y de cultura de la calidad a niveles altísimos. Cien años de artesanía rigurosamente italiana. Desde su fundación, Acqua di Parma siempre ha recurrido a las más cuidadosas elaboraciones artesanales, encargando sus artículos a pequeños talleres italianos en los cuales los secretos del oficio se transmiten de generación en generación. Cada pieza se realiza con paciencia, tiempo y dedicación, siguiendo el espíritu de la más antigua maestría artesanal y utilizando solamente los materiales más exclusivos. Esencias difíciles de hallar, ceras purísimas, maderas y metales excepcionales, tejidos y pieles de gran fascinación táctil y visual se elaboran cuidadosamente en sus más mínimos detalles y acabados. Cien años de creaciones totalmente artesanales: desde el maestro perfumero que compone las más refinadas fragancias, hasta quien da forma a preciosas velas perfumadas, a complementos de piel y a sofisticados accesorios destinados al ritual masculino del afeitado, o a quienes preparan a mano los paquetes y aplican las etiquetas.
De este modo, la marca logra dar vida a nuevos clásicos. Creaciones imperecederas que expresan una elegancia innata y una exclusividad sin igual. La pureza del diseño, la atención puesta en cada detalle, un gusto y una percepción absoluta, un concepto moderno del lujo que no necesita ser ostentado y que se reconoce por la discreta distinción.
Cien años en los que Acqua di Parma, en su papel de mecenas, nunca ha dejado de sostener el inestimable patrimonio del arte y de la cultura italiana. Y lo hace mediante una intensa actividad que comprende prestigiosas publicaciones, patrocinios a grandes artistas italianos en el mundo, colaboraciones con importantes instituciones culturales, y hasta una auténtica producción de muestras de arte. Un compromiso motivado por la unión con este patrimonio, en el cual la marca ahonda sus raíces y del cual ha absorbido sus valores.

Acqua di Parma, como su propio nombre indica, revela lo profundamente que esta ligada a su ciudad de origen. Parma, capital del teatro y de la música, de las artes figurativas y de la arquitectura. La ciudad donde nacieran Giuseppe Verdi y Arturo Toscanini, y que fuera celebrada por Stendhal. De aquí nace la pasión por el arte y la cultura italiana. Para rendir homenaje a este sentido de pertenencia, Acqua di Parma celebra su Centenario con un denso programa de actividades dirigidas a valorizar las expresiones artísticas y culturales de Parma. Una serie de eventos que afianzan el mecenazgo de la marca y que refuerzan la unión con la ciudad.
El Centenario es una ocasión excepcional para dar visibilidad internacional a la ciudad, ya que se da valor a sus bellezas arquitectónicas, obras artísticas y numerosos lugares dedicados a la música y al teatro.

HISTORIA
Principios
A principios del siglo XX, vive en Parma el barón Carlo Magnani, vástago culto y distinguido de una de las más antiguas familias parmesanas. Su abuelo, Girolamo Magnani, a mediados del siglo XIX era “pintor, director y diseñador escenógrafo” en el Teatro Regio, y sus escenografías eran las predilectas de Giuseppe Verdi. La elegancia de los gestos y costumbres, la sensibilidad por el arte y la cultura, ese saber vivir de caballero italiano son, para Carlo Magnani, un patrimonio innato. Mas falta un perfume en el que reconocerse plenamente. Alentado por el deseo de poder encontrar su mundo en una fragancia, encarga la creación de la misma a un experto maestro perfumero. Y a partir de sus precisas indicaciones, en 1916, hace cien años, nace una fragancia insólitamente fresca y moderna: Colonia Acqua di Parma, la primera y auténtica Colonia italiana.

Desde entonces, la marca, sinónimo de excelencia artesanal, de sensibilidad por la elegancia y la belleza, entra a formar parte del patrimonio y de la historia de la ciudad, en una profunda afinidad que va creciendo y consolidándose a lo largo del tiempo. Ya desde sus inicios, la imagen de la marca se caracteriza por representar los símbolos del lugar de origen. El inconfundible amarillo Parma, que desde la época barroca cubre las nobles casas de la ciudad y representa su emblema cromático, deviene el color icónico de Acqua di Parma.
El escudo real entra a formar parte del logo y recuerda el blasón ducal de Parma de los tiempos de María Luisa, soberana que dio magnificencia a la ciudad, cultivando su cultura y sus artes. Fue ella quien inauguró el Teatro Regio, quien instituyó el Conservatorio y quien restauró la Universidad.

1930-1950
Con su composición fresca y elegante, que un siglo después sigue siendo la misma, Colonia se afirma en los años 30 como “perfume” de la época. En los años 50 alcanza un éxito internacional. Los actores de Hollywood, que venían a Italia a rodar con los grandes maestros de nuestro cine, la descubren en las sastrerías artesanales, en las cuales el sastre rocía un poco de fragancia en los trajes hechos a medida antes de entregarlos. Una tradición que liga Colonia con el mundo de la alta costura artesanal masculina ya desde sus inicios, transformándola en un accesorio de culto. Su frasco de estilo Art Déco, con su inconfundible tapón negro de baquelita, es todo un icono.

1990-2000
Inspirándose en Colonia, Acqua di Parma crea todo un universo de estilo. En los años 90, tres ilustres empresarios italianos, fieles aficionados de la fragancia, intuyen el potencial de la marca, dando vida a nuevas creaciones. En 2001 la marca entra a formar parte del grupo LVMH y crece su éxito a nivel internacional. Acqua di Parma expresa el auténtico estilo de vida italiano, desarrollando un mundo cada vez más rico en varios sectores, porque, además de las fragancias masculinas y femeninas, también propone artículos y complementos de viaje y de negocios, así como las líneas Home Fragrance y Home Collection.

HOY
Cada pieza sigue siendo expresión de la elegancia italiana de los orígenes y de la más noble artesanalidad Made in Italy. A lo largo de este primer siglo de historia y de tradición, Acqua di Parma ha seguido lanzándose a la contemporaneidad, manteniendo intacta la unión con sus propias raíces y con su propio ADN. Y la meta que hoy la marca celebra con orgullo son los primeros cien años de auténtico arte de vivir italiano. Un modo de ser que ayer y hoy sigue fascinando y cautivando a un público internacional. Hombres y mujeres cultos e independientes que desde hace cien años se reconocen en sus valores.